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Un vitral oculto espera ver la luz en la Ciudad Universitaria de Caracas

La Ciudad Universitaria de Caracas es una gran galería de arte. La conjunción de la naturaleza rodeada de hermosas piezas escultóricas, mosaicos, vitrales, murales destacan entre el paso acelerado de los y las estudiantes, el cuerpo de profesores(as), el personal obrero y quiénes transitan sus espacios a todas horas.

Como en las galerías la mayoría de las obras están a la vista; otras, sin embargo, permanecen ocultas entre muros y edificaciones.

El equipo de ingenieros, arquitectos, inspectores que conforman la Comisión Presidencial para la Recuperación de la Universidad Central de Venezuela (UCV) entra en una especie de aventura cada vez que ingresa a los espacios asignados para el levantamiento de información.

Saber sobre las condiciones actuales de la edificación, tomar nota de lo imprescindible, y toparse con el pasado es, sin dudas, una gran fascinación. Así las largas jornadas, muchas veces, parecen una gran búsqueda del tesoro.

Ellos y ellas saben que para lograr los objetivos de reconstrucción deben cumplir con un alto nivel de profesionalismo. Planos en mano, cascos y botas de seguridad, se les ve de arriba para abajo por toda la Ciudad Universitaria, procurando llenar nuevamente de luz a la hermosa creación del arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Un patrimonio de la humanidad.

Siguiendo los pasos de este equipo llegamos a una sala de prensa, pequeña y austera, en los alrededores del Aula Magna. Este espacio oculta un vitral no documentado como obra de arte patrimonial, pese a que tiene todas las condiciones para serlo.

El ingeniero Alfonso Olivares, miembro de la Subcomisión de Infraestructura, cuenta que este vitral ubicado en parte del techo del edificio presumiblemente sea autoría del maestro Mateo Manaure, uno de los expositores más notables dentro de esta casa de estudio.

“Este vitral no aparece dentro del registro de las obras patrimoniales, sin embargo, está hecho desde su primer momento; y la razón se debe posiblemente a que está en un recinto, no muy visitado; en segundo lugar, presenta la característica de haber sido tapado en la parte superior supuestamente para protegerlo, pero se perdió el registro de este”, explicó Olivares.

Agregó que la estructura que elaboraron para proteger la obra tiene elementos de aluminio y un vidrio opaco que propició el crecimiento de hongos en la superficie.

A los ojos es evidente el deterioro de esta obra; la luz que debería transitar libremente hacia la sala llenándola de hermosos colores ni siquiera se percibe. Una capa de hongos y hojas secas descansan, desde hace unos 50 años, sobre las piezas de vidrio y concreto. ¿Volverá a tener color y vida este vitral? Esa es la tarea en cuestión.

“Estamos en los preliminares. Hemos escogido a un vitralista de buen renombre en el país, Leonel Durán, quién está en el proceso en este momento de hacer un diagnóstico adecuado de la condición del vitral. Lo que observamos es que el vitral en este momento está enmohecido, disminuida su luminosidad, y hay pérdida de color por los hongos que tiene internamente”, indicó el ingeniero venezolano.

Explica el ingeniero Olivares que el vitral forma parte de las 36 obras escogidas en una primera avanzada para su restauración.

Este proceso implica la visita con los restauradores a las obras, el intercambio de opiniones y la invitación para que presenten un diagnóstico para la recuperación y su respectivo presupuesto. “Ese presupuesto se evalúa; implica recursos que provienen del gobierno nacional, del gobierno del Presidente Nicolás Maduro, que nos ha dado todo el apoyo”, explicó Olivares.

Esta experiencia para el ingeniero y restaurador venezolano lo llena de orgullo. “Es un hito para mi. Esta es una joya desde el punto de vista patrimonial, arquitectónico y artístico, único en el mundo, son pocas las obras modernas que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad, debemos estar muy orgullosos de tener esto con nosotros y tenemos la obligación además de cuidarlo”, concluyó Olivares.

Conociendo al artista restaurador

Restaurador, vitralista y apasionado del arte es Leonel Durán, nacido en San Cristóbal, estado Táchira, el 25 de julio de 1949. Creador en 1983 del taller “Arte-Vitrales”. Su experiencia de más de 40 años lo convierten en uno de los artistas más significativos del país.

Al conocerlo, Durán, nos habla sobre sus andanzas por París donde estudió la técnica del vitral antiguo en el atelier del maestro Guy Meliava, y su trabajo junto al maestro venezolano Mateo Manaure, por el cual siente una gran admiración.

Convocado por la Comisión Presidencial, el artista restaurador aceptó acompañar la inspección para estudiar las condiciones del vitral encontrado en la sala de prensa de la UCV. Desde su experiencia considera que la obra tiene características muy similares a las de Manaure.

“Es la primera obra a la cual fui convocado para que hiciera un estudio. Es un vitral que yo se lo atribuyó al maestro Mateo Manaure, uno de nuestros grandes artistas del siglo XX; uno de los grandes maestros del arte venezolano; al cual tuve el honor de conocer y de compartir con él muchas experiencias; inclusive hice vitrales con diseños del maestro Mateo Manaure; eso me da una ventaja en lo posible del conocimiento de la obra del maestro, para la intervención de rescate y conservación de este vitral que, aparentemente, no está registrado en lo que se ha publicado sobre el patrimonio artístico de la Universidad Central de Venezuela”, mencionó Durán.

Además, explicó que esta estructura tiene una dimensión 22.60 metros de área; y está compuesto por 24 paneles de 82×82 centímetros cada uno. En tanto los vidrios de colores son de una pulgada de espesor. Agregó que la estructura de aluminio y policarbonato generaron la opacidad del vitral impidiendo el paso de la luz y la proyección de sus colores a la sala.

Durán considera que lo esencial es remover esta estructura de protección anticuada para colocar vidrios laminados de seguridad. “La idea es hacer una limpieza total; rescatar la transparencia del vidrio y rescatar de esta manera esta obra, qué es parte de ese patrimonio del cual debemos sentirnos muy orgullosos”, precisó.

Para él es satisfactorio ser parte de los restauradores invitados por la Comisión Presidencial pues la Ciudad Universitaria es “obra de un inmenso valor artístico que lo venezolanos debemos tener como orgullo y, además, preservar por su conservación en el tiempo”, finalizó Durán.

El tiempo corre rápido dentro de los espacios de esta casa de estudios. Los trabajos de recuperación avanzan a un ritmo impresionante, superando obstáculos de todo tipo. La pasión por devolver la luz a este Patrimonio de la Humanidad está en marcha y es evidente para quienes transitan sus espacios.

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