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VILLANUEVA

De Villanueva a Manaure: Una pared de metales energizará Proyecto Síntesis de las Artes Mayores

La Universidad Central de Venezuela (UCV) es considerada territorio del “Proyecto Síntesis de las Artes Mayores”, el cual fue creado y desarrollado por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, entre los años 1953 y 1957, en el contexto arquitectónico de la época y que contó con la participación de catorce artistas nacionales y diez internacionales.

Villanueva les dio a estos creadores, mayoritariamente hombres, la oportunidad de mostrar sus obras dentro de este museo caraqueño, a cielo abierto, imaginando el sincretismo entre la formación del pensamiento y las artes.

Uno de ellos era el maestro del abstraccionismo geométrico venezolano, Mateo Manaure. A sus 26 años fue invitado a conformar el equipo de creadores que darían vida al proyecto de las Artes Mayores.

Su obra es una de las más reconocidas y valoradas dentro de la Ciudad Universitaria de Caracas. En el archivo del registro patrimonial se cuentan 27 obras en total, que incluye murales, policromías y vitrales.

Pese al gran significado de las 108 obras que conforman el proyecto inicial, la desidia, el abandono, la indolencia hicieron que buena parte de ellas perdieran su majestuosidad y conexión con el espacio.

Durante una entrevista publicada en 22 marzo 2018, el maestro Manaure expresó que sentía “mucha tristeza porque yo he colaborado con muchos rectores para preservar ese patrimonio y realmente duele ver la indolencia, el descuido y la desatención de la comunidad universitaria frente a esa maravilla”.

Pese a los dimes y diretes sobre quién tiene la culpa en la situación, y cuatro años después de las palabras del maestro, en Caracas surgió un equipo multidisciplinario de hombres y mujeres, que se han dado a la labor de reconectar el proyecto de Villanueva con el campus universitario y con el país.

Arquitectos(as), ingenieros(as), restauradores(as) y obreros(as) son parte de la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV, todos y todas con una clara consciencia de que el arte es un motor para la vida.

UNA GRAN PARED DE METALES DESTINADAS A BRILLAR

 

La entrada principal hacia la Facultad de Ciencias de la UCV colinda con la Avenida Los Ilustres. Quien nunca ha pasado las rejas azules que la dividen del exterior jamás conocerán la gran obra -sin nombre adjudicado. creada por el maestro Manaure, conocida por muchos como “La Pared de Ciencias”.

El componente específicamente artístico de esta obra mural es el metal”, relata el arquitecto e integrante de la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV, Eduardo Gil. Desde que llegó a este espacio ha consolidado los enlaces necesarios para dar pie al proceso de restauración de los edificios y de las obras de arte.

El mural abarca 11,02 x 40,37 metros de dimensión, en una pared de más de 350 metros cuadrados, en la cual gracias al sistema de sujeción de hierro se despliegan 190 piezas metálicas, elaboradas con planchas de aluminio y latón al estaño.

Gil explica que este mural, por su importancia y por el estado actual del mismo, es el primero del lote 36 obras a restaurar dentro de la Ciudad Universitaria de Caracas. “Todas las piezas de metal son las originales, colocadas en 1956, han tenido una serie de procesos de conservación, restauración, algunos no muy acertados y eso es algo que condiciona la actuación. Se ha seguido haciendo una serie de pruebas de laboratorios, microscopía electrónica de barrido y también pruebas químicas para determinar con certeza los componentes”, a fin de garantizar una restauración efectiva y prolongada en el tiempo.

Comentó que la obra artística de Manaure cuenta con una aleación de aluminio serie 7000, junto a elementos como el zinc, el magnesio y una cierta adición de cobre.

Es un metal de muy buena calidad; con resistencia a la tracción, a ciertos cambios de temperatura y además se comporta muy bien para la soldadura”, explicó el arquitecto venezolano.

Uno de los primeros problemas a resolver en la obra es el sistema de sujeción pues “han tenido una cierto aislamiento que a lo largo del tiempo ha ido fallando, y hay puntos de corrosión que tenemos que atender. Eso ha ido generando entre otras cosas desajustes de las láminas que han quedado algunas sueltas; otras tropiezan con la misma sujeción, incluso ella misma tiende a golpearla, hay casos inclusos de perforaciones, estos son elementos que van hacer tratados”, expuso.

Además, detectaron que producto de las intervenciones anteriores “existen unas abrasiones por un proceso de pulido inapropiado de la superficie del latón; el latón tiene una serie de abrasiones que van a hacer corregidas. Por parte del aluminio desde su origen, desde el momento mismo del moldeado de las láminas, hay unas pequeñas oquedades que son muy extendidas por la superficie. Hemos tomado la decisión de corregir algunas mediante un proceso que les mejorará el aspecto”, manifestó Gil.

El trabajo de restauración de esta obra es una gran proeza. Paralelo al estudio del metal han ejecutado procesos de reparación en la superficie del muro, contando para ello con la empresa Proyecto y Construcciones Aroa 93, y una veintena de obreros.

Al respecto, Gil menciona que “no es viable, ni recomendable, hacer lo que en otras circunstancias se hubiera hecho que consiste en una remoción general, de transporte a taller y trabajo de una manera más cómoda; no podemos desmontar la obra y nos vemos en la necesidad de trabajar in situ. Y eso tiene que estar muy bien coordinado, es una especie de acto de magia, con el tratamiento del friso. Son cosas de la restauración de las obras de arte monumental vinculadas a la arquitectura”.

Para el arquitecto venezolano la recuperación de esta obra es un buen inicio para el proyecto de las Síntesis de las Artes Mayores de Villanueva, dado que es una de las 108 incluidas en el catálogo de la declaratoria de Bien Nacional de la República y de Patrimonio Mundial.

Gil compartirá la tarea con el maestro restaurador Ramón Ghio quien dirige Fundición Estenio, con más de 50 años de experiencia en el tratamiento del metal en nuestro país.

Además, de la reconstrucción del friso del muro, se ejecutarán trabajos para mejorar la canalización y los drenajes; el mejoramiento del sistema de iluminación monumental; el tratamiento del paisajismo; aplicación de una impermeabilización especial; una reconstrucción del remate superior del muro que protege a la obra de escurrimiento de agua de lluvia, entre otras acciones.

Los trabajos de restauración no son ajenos a instancias como el Consejo de Preservación y Desarrollo (COPRED), adscrito al Rectorado de esta casa de estudio.

En palabras del arquitecto Eduardo Gil: “La UCV ha desarrollado a lo largo de su historia, y en particular a partir de la declaratoria de Patrimonio Mundial de la Ciudad Universitaria de Caracas, una serie de instancias institucionales, por ejemplo COPRED. La documentación que COPRED ha dejado ha sido tomada en cuenta por nosotros, así como también hemos recibido apoyo por parte de las autoridades de la UCV que están encargadas del archivo del antiguo Instituto de la Ciudad Universitaria, con los planos originales, particularmente.”

Gil dejó claro que desde el año 2021 el ente responsable de estos trabajos es la Subcomisión de Infraestructura adscrita a la Comisión Presidencial para el Rescate de la Ciudad Universitaria, que depende de la Presidencia de la República. “Esta Subcomisión con toda la atención, respeto, de la documentación y de la normativa existente, está generando su propio protocolo de conservación de las obras arquitectónicas, de las obras civiles, que han sido recuperadas, así como de las obras de artes.”

Luego de estos procesos de recuperación los integrantes de la Comisión y de la Subcomisión se concentrarán en una etapa metodológica para la conservación preventiva y de control que permitan contener cualquier acción dañina sobre las estructuras de arte y arquitectónicas.

Eso es algo muy importante porque la edificación es como el cuerpo y la institución es como el alma. La casa es el cuerpo y la familia es el alma. Cuando la familia se va la casa muere; igual cuando el alma se va, el cuerpo muere. De la misma manera ocurre con la arquitectura, los humanos somos el alma de la arquitectura. Y todo lo que esté asociado a la arquitectura como las obras de arte público, más aún cuando están en un régimen de síntesis como quiso el maestro Villanueva, con más razón tiene que haber un seguimiento, un sentimiento de pertenencia por parte de los humanos que integran la institución. El cuerpo de asesores de la Subcomisión de Infraestructura, la gran mayoría, somos egresados de la Universidad Central de Venezuela, es decir, también somos ucevistas. No somos un personal extraño, no somos invasores, también somos de la casa, este también es nuestro hogar y por lo tanto nos sentimos muy entusiasmados de haber tenido la oportunidad de participar en este hermoso proyecto.”, finalizó Gil.

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