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“López Contreras es el mismo gomecismo” / Parte II

Unos días después de la tragedia del 14 de febrero, exactamente el 21 febrero de 1936, Eleazar López Contreras presentó a la nación una serie de medidas a las que llamó el Programa de febrero y que tenía tres líneas estratégicas: sanear, educar y poblar.

 

A grandes rasgos, se proponía levantar el Estado, aumentar la recaudación fiscal, tecnificar la agricultura, exportar productos venezolanos, superar las precarias condiciones sanitarias, profesionalizar la administración pública, estimular la industrialización, aplicar una nueva política inmigratoria y promocionar la intervención del Estado. En resumen, intenta convertir al Estado en un agente planificador.

 

Este Programa de febrero, vendrá a sentar “las bases del proceso de modernización que su gobierno proponía y que marcaría por varias décadas el modelo de desarrollo del país” (1). Lo que López Contreras asoma al país, supone un gran impacto y monumentales exigencias científicas y tecnológicas.

“Debido al enorme atraso existente en el conjunto de la sociedad venezolana, no existían las condiciones requeridas para hacer frente a ese impacto; tampoco contaba el país con los técnicos, profesionales y, menos aún, los científicos para llevar adelante el programa de gobierno” (2).

 

Citado por Idelfonso Finol, ex cronista de la UCV, José Joaquín González Gorrondona, considerado uno los fundadores de los estudios de economía en el país, refiere el escenario académico de ese momento:

“Para 1936, se hablaba ya de reforma petrolera, de reforma agraria, de reforma tributaria, de reforma administrativa, se pedía una nueva política exterior, se reclamaba una nueva política social, y la Universidad, salvo Alberto Adriani y de otros brillantes profesionales, nada podía hacer para ayudar al Estado, que heredaba problemas sin cuenta y se debatía en el drama crucial de la inconformidad de la calle al lado de la incapacidad o impotencia de nuestros hombres públicos” (3).

 

Por esa razón, coinciden varios autores, el programa plantea el objetivo estratégico de reorganizar las dos universidades de entonces, “con inclusión de Facultades de ciencias económicas y sociales. Estudio de un sistema que salvaguarde los intereses superiores del Estado y asegure, al mismo tiempo, la autonomía de las universidades en lo concerniente a su régimen interno” (4).

En opinión de Alejandro López, “la relación de López Contreras con la UCV, es una relación utilitarista”. El general encabeza un gobierno de transición, “venimos del esquema gomecista, donde la participación política era nula y ahora hay un proceso de cierta apertura, unas reformas liberales. Con ellas busca institucionalizar el país hacia la construcción del estado de bienestar y la UCV representa el espacio de formación de esa clase profesional, de esa clase media, que se va a formar para administrar la distribución de los recursos y el funcionamiento del Estado petrolero, que está ya en proceso de maduración”.

 

El gobierno del general tiene la necesidad de crear una lógica productiva dentro de un Estado rentista, pero a la vez, asegura López, “hay una contradicción política con organizaciones estudiantiles. La relación con la institucionalidad universitaria es otra cosa. López Contreras se dedica a fortalecer y a tener de la mano a la institucionalidad universitaria, independientemente de los movimientos estudiantiles que estaban operando dentro de esa institucionalidad”.

Huelga petrolera

Ese mismo año 36, motivados por nueva era de apertura política que ofrecía el lopecismo, se registran varios partidos políticos y se legalizan más de un centenar de sindicatos de obreros que, durante los últimos años de la dictadura de Gómez se enmascararon bajo la figura de sociedades de mutuo auxilio. Los sindicatos más fuertes y con mayor actividad política serán los de la industria petrolera.            

 

A pesar de ser un período esperanzador, la apertura durará poco. Ya que, para junio de ese año, se registran las primeras reacciones de los partidos políticos y el movimiento sindical contra el proyecto de ley que el ministro Alejandro Lara ha llevado al Congreso. Un texto que propone limitar las acciones de partidos y sindicatos.

 

Para ese momento, la industria petrolera vive su momento de esplendor y crece, al mismo tiempo, la conciencia política de los obreros que estrenan sus organizaciones legalmente, y exponen sus reclamos. López Contreras aún cuenta con el respaldo de obreros y de estudiantes, pero la aparición de la Ley de Orden Público, que vendrá a limitar las protestas, crea inmediatas fisuras que luego serán insalvables.

El 14 diciembre de ese año estalla la primera gran huelga petrolera de la historia de Venezuela. Unos 20 mil trabajadores petroleros, de las nóminas de las diferentes empresas extranjeras se pliegan a las protestas, así como la Federación de Estudiantes de Venezuela quienes ven en esta acción la oportunidad de participar en una plataforma política de gran proyección.

 

Sostiene el historiador Alejandro López que los estudiantes de la UCV “participan de la huelga, porque, así como ellos convocaron a las manifestaciones, en febrero de 1936, existe en la de diciembre de ese mismo año, una gran movilización de los trabajadores y los obreros de la industria petrolera, quienes lograron hacer también un acto de contundencia con la huelga. La relación (obrero-estudiantil) era natural, sobre todo en la propuesta política que existía en ese momento”.

 

Un mes y ocho días después de iniciada la huelga, 22 de enero de 1937, empleando a la fuerza militar y policíaca para la represión.

“Luego de finalizada la huelga, López dicta un decreto de disolución de los partidos políticos que se habían legalizado en 1936, acusándolos de comunistas (…) Fueron disueltos los partidos ORVE (Movimiento de Organización Venezolana), FEV (Federación de Estudiantes de Venezuela), PRP (Partido Republicano Progresista), Frente Obrero y Frente Nacional de Trabajadores” (5).

 

El líder estudiantil Jóvito Villalba y otros 46 dirigentes políticos señalados de comunistas, serán enviados al nuevamente al exilio.

 

López Contreras se apoya en la Constitución de 1936, específicamente en el inciso sexto del artículo 32, para suprimir “todas las actividades comunistas, progresistas, anarquistas. Hay una tira y encoge en ese contexto de ‘calma y cordura’. Es la estrategia de la transición, y necesariamente da con la forma de controlar a esa clase política que está naciendo. Es el Estado como vigilante y controlador de ese nuevo espacio”, estima López.

 

Durante el período de López Contreras, que va del 1935 a 1941, se fortalece a una institucionalidad universitaria que opera a favor del Estado. “Eventualmente en los años 40 la situación es otra: una contradicción política dentro de la misma universidad, pero no una contradicción con la institucionalidad”, finaliza Alejandro López.

Lo que se conocerá luego como la masacre de febrero creará un cisma entre la UCV, que se posicionaba de lado de los reclamos populares, y el recién estrenado gobierno nacional.

1. Academia Nacional de la Historia. El retorno de los exilados. En: https://www.anhvenezuela.org.ve/2021/03/03/el-retorno-de-los-exilados/

 

2. Ibidem.

 

3. LEAL, I. (1981). Historia de la UCV. 1781- 1981. Caracas, Edic. UCV, 1981, p.254.

 

4. UCV. Historia de la Escuela de Economía en: http://www.ucv.ve/organizacion/facultades/facultad-de-ciencias-economicas-y-sociales/escuelas/escuela-de-economia/escuela/historia.html

 

5. SÁNCHEZ R. y HERNÁNDEZ C (2016). Trayectoria histórica del movimiento de trabajadores en un siglo de historia en Venezuela. Revista de la Red Intercátedras de Historia de América Latina Contemporánea. Año 3, N° 4. Córdoba, Argentina, en:  https://revistas.unc.edu.ar/index.php/RIHALC/article/view/15505/17308.

 

PUBLICACIONES RECIENTES

(1) LUQUE, G. 2001. Gomecismo y educación: reforma, contrarreforma y nuevas reformas. 1900- 1930. En: GOMECISMO Y EDUCACIÓN: REFORMA, CONTRARREFORMA Y NUEVAS REFORMAS. 1900- 1930

(2) NAVAS, A. 2023. El cierre de la UCV en 1912. En: El cierre de la UCV en 1912.

(3) Ibidem.

(4) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 64. En: Educación, pueblo y ciudadanía

(5) SORIANO, G. 2022. Sobre la autonomía universitaria. en Boletín de la Academia Nacional de la historia, Edición especial 300 años de la UCV, Número 417, Tomo CV, pág 210, Caracas.

(6) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 51. En: Educación, pueblo y ciudadanía

(7) RONDÓN, R. (2008). Creando un público. Lectores y espectadores para el Círculo de Bellas Artes y la Generación del 18, en: Creando un público: Lectores y espectadores para el Círculo de Bellas Artes y la Generación del 18

(8) Manifiesto liminar de la Reforma universitaria argentina.

(9) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 65. En: Educación, pueblo y ciudadanía

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