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UCV y gomecismo, primeros desencuentros

“Para un gobierno poderoso como el suyo”: dijo al dictador Juan Vicente Gómez, “no puede ser un problema grave la (solicitud de) renuncia de un grupo insignificante de ciudadanos que se niegan a servirle cuando se necesita de ellos”.

 

Esas fueron las palabras que emitiera el recién nombrado rector de la Universidad Central de Venezuela, el médico Felipe Guevara Rojas, quien estuviera sentado en su despacho en el momento justo en que el dictador, que se hacía llamar El Benemérito, colocara un cerrojo a la universidad más grande de Venezuela. La UCV permanecerá cerrada, por espacio de una década, desde el primero de octubre de 1912, apenas cuatro meses después de ser nombrado el nuevo rector.

 

El 15 de septiembre de ese mismo año, entre “rechifla” y una “violenta discusión, en el acto de apertura del nuevo año lectivo”, (1) los estudiantes exigieron la renuncia del hombre de Gómez y a final de año enarbolarán una propuesta de huelga. Irrumpía así, en la universidad, la policía de Caracas, allanando el recinto y deteniendo a los “promotores de la protesta, miembros de la Asociación General de Estudiantes, mientras que el resto de ellos iniciaron una huelga desde el 19 de septiembre” (2).

Según Guillermo Luque, en 1915, algunas “facultades abrieron sus puertas siguiendo el modelo descentralizado que años antes había propuesto Guevara Rojas. El modelo suponía: el funcionamiento independiente de las Escuelas Profesionales; el sistema de concurso de oposición para designar al profesorado; la elevación a rango profesional de la carrera docente y la conversión de la Universidad en un verdadero centro de investigación científica” (4).

 

Sin embargo, en la práctica, el objetivo del cierre era uno: evitar “concentraciones” de estudiantes. “Esta política, deliberadamente antiasociacionista llevó, en efecto, a que los ‘informes’ de dichas Escuelas se hicieran independientemente unos de otros, para evitar la más mínima posibilidad de que la comunicación inter-escuelas pudiera encauzar a la opinión hacia la búsqueda de cualquier idea de autoridad única, que recordase siquiera la figura del Rector”, recuenta Graciela Soriano en su ensayo Sobre la autonomía universitaria (5).

Hasta 1922 se prolongó ese modelo de universidad descentralizada, propuesta y ejecutada en principio por el médico, rector, devenido en ministro.

 

Guevara Rojas murió en el ejercicio del ministerio, por complicaciones con la fiebre tifoidea, siendo el chivo expiatorio de una estrategia que estuvo por encima de su presencia en la UCV, el cierre de la universidad respondería a la necesidad de acallar las voces críticas contra un proyecto político de largo aliento en la permanencia en el poder por parte de la dictadura gomecista.

 

En palabras del cronista de Caracas, Omar Hurtado, “Guevara Rojas fue una figura estelar de lo que se ha dado en llamar ‘las luces del gomecismo’, que incluso llegó a proponer reformas fundamentales dentro del sistema educativo, pero terminó plegado a las decisiones del dictador”. Buena parte de las reformas propuestas por Guevara Rojas, en ese momento, fueron desechadas, pero serán las bases del sistema educativo que regirá en Venezuela desde 1936.

 

El gendarme necesario como figura de la política se constituía así en Juan Vicente Gómez, durante una época en la que “apareció” otro factor a favor de la larga estadía del Benemérito en el poder: el petróleo, con el que se inició el enriquecimiento y la transformación del país.

Falso sosiego nacional

Origen del movimiento estudiantil

En 1904, el doctor Eduardo Blanco, presentó al ministro de Instrucción Pública, una ponencia que rescata Guillermo Luque en su libro Educación, pueblo y ciudadanía (6), en la que expone una realidad que define los primeros treinta años de la historia de la instrucción en el país:

“Venezuela, país poseedor de ricas minas, no tenía una sola escuela de minería. Que siendo agrícola apenas contaba con una sola escuela de agricultura. Que siendo criador apenas tenía una sola escuela de veterinaria. Que teniendo un comercio considerable no tenía un solo instituto docente en ese ramo”.

Otro dato no menos importante lo trae a colación Rafael Rondón Narváez, quien a su vez cita a Manuel Caballero, para decir que entre “1830 y 1903, la respuesta política conocida y casi única es la guerra. Durante el gomecismo, se dio a conocer la contabilidad hecha por Arcaya: entre 1837 y 1903 hubo en Venezuela apenas 16 años de paz contra 50 de guerra civil (…) Ante un panorama como éste, lógico y común fue el deseo de sosiego político” (7).

 

Este sosiego, propiciado además por los intelectuales de la talla de Abel Santos, José Gil Fortoul, César Zumeta, Laureano Vallenilla Lanz, Pedro Manuel Arcaya, le va a costar a Venezuela la muerte, la desaparición, la expatriación, la tortura y la persecución de la disidencia contra el dictador andino.

 

En 1911, poco antes del cierre de la universidad, en el Congreso de Municipalidades se definía un país que en breve se desmoronaría. Gómez y sus aliados harían lo imposible por paralizar las elecciones de 1914 e imponer ahora sí, y sin máscaras, la dictadura más larga del siglo XIX.

En ese mismo año el Ejecutivo Nacional consigue un fallo de la Corte Federal y de Casación, de fecha 30 de noviembre de 1914, en el que se deroga una parte importante del Código de Instrucción Pública que estaba vigente desde el año 1912. Poco después, en 1915, se promulga la Ley Orgánica de Instrucción, de corte ultraliberal, bandera de Guevara Rojas, y se sientan las bases para que se “descentralice” así la universidad en Facultades.

 

Paralelamente, desde Córdoba Argentina, surgía una corriente revolucionaria de transformación, que propugnaba entre otros postulados la “extensión universitaria y (el) espíritu democrático de lucha por la unidad latinoamericana frente a las dictaduras y el imperialismo”, conocido como la Reforma Universitaria argentina de 1918, que convoca a los hombres libres de Sudamérica a deslastrarse de los tiranos de turno:

La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su Federación, saluda a los compañeros de la América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia. (8)

Los postulados de la Reforma cordobesa se extendieron como un polvorín por las Universidades de América Latina, no así en Venezuela. Una UCV crítica no le servía al proyecto político del Benemérito. De allí que los profesores no se escogían por concursos de oposición sino en la oficina del Ministro de Instrucción Pública, y quienes cursaban las carreras eran aquellos hijos de las familias con apellidos importantes, que además poblaban la burocracia gomecista. En fin, se requería una herramienta formadora de profesionales que sostuvieran el modelo de la dictadura.

 

No obstante, asegura Luque, “de esa universidad gomecista, tanto en 1919 como en 1928, emergerán los líderes civiles que en alianza con los jóvenes oficiales egresados de la Academia Militar cuestionaron con programas la vigencia de la tesis positivista del ‘gendarme necesario’” (9).

 

Rubén González, el ministro de Instrucción Pública que antecede a la aparición de La Generación del 28, lidera una nueva ley que aparece en 1921 y que deroga disposiciones exóticas del proyecto de Guevara Rojas como la libertad de enseñanza, y retorna al Estado el control de la educación, mismo año en que un grupo de estudiantes apoyan una protesta del Gremio de tranviarios de Venezuela.

 

Lo que está por ocurrir en breve, marcará en Venezuela un legado predominante en la historia contemporánea. Buena parte de ello, concebido en las aulas de la Universidad Central de Venezuela.

(1) LUQUE, G. 2001. Gomecismo y educación: reforma, contrarreforma y nuevas reformas. 1900- 1930. En: GOMECISMO Y EDUCACIÓN: REFORMA, CONTRARREFORMA Y NUEVAS REFORMAS. 1900- 1930

 

(2) NAVAS, A. 2023. El cierre de la UCV en 1912. En: El cierre de la UCV en 1912.

 

(3) Ibidem.

 

(4) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 64. En: Educación, pueblo y ciudadanía

 

(5) SORIANO, G. 2022. Sobre la autonomía universitaria. en Boletín de la Academia Nacional de la historia, Edición especial 300 años de la UCV, Número 417, Tomo CV, pág 210, Caracas.

 

(6) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 51. En: Educación, pueblo y ciudadanía

 

(7) RONDÓN, R. (2008). Creando un público. Lectores y espectadores para el Círculo de Bellas Artes y la Generación del 18, en: Creando un público: Lectores y espectadores para el Círculo de Bellas Artes y la Generación del 18

 

(8) Manifiesto liminar de la Reforma universitaria argentina.

 

(9) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 65. En: Educación, pueblo y ciudadanía

PUBLICACIONES RECIENTES

(1) LUQUE, G. 2001. Gomecismo y educación: reforma, contrarreforma y nuevas reformas. 1900- 1930. En: GOMECISMO Y EDUCACIÓN: REFORMA, CONTRARREFORMA Y NUEVAS REFORMAS. 1900- 1930

(2) NAVAS, A. 2023. El cierre de la UCV en 1912. En: El cierre de la UCV en 1912.

(3) Ibidem.

(4) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 64. En: Educación, pueblo y ciudadanía

(5) SORIANO, G. 2022. Sobre la autonomía universitaria. en Boletín de la Academia Nacional de la historia, Edición especial 300 años de la UCV, Número 417, Tomo CV, pág 210, Caracas.

(6) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 51. En: Educación, pueblo y ciudadanía

(7) RONDÓN, R. (2008). Creando un público. Lectores y espectadores para el Círculo de Bellas Artes y la Generación del 18, en: Creando un público: Lectores y espectadores para el Círculo de Bellas Artes y la Generación del 18

(8) Manifiesto liminar de la Reforma universitaria argentina.

(9) LUQUE, G. 2022. Educación, pueblo y ciudadanía. Fundación Editorial El perro y la rana, en digital. p. 65. En: Educación, pueblo y ciudadanía

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