El spray suele ser un enemigo silencioso para la UCV

Por: Pedro Rojas / Diario El Universal

A favor de algo; en contra de algo; por el amor, o simplemente para dejar un “testimonio urbano”, las pintas en las paredes son un problema de estética y calidad de vida en numerosas ciudades del mundo, incluida Caracas.

Sin embargo, cuando este problema se hace espacio en la Universidad Central de Venezuela (UCV), el tema adquiere una dimensión mayor, ya que la Ciudad Universitaria ostenta el prestigioso título de Patrimonio de la Humanidad, un reconocimiento otorgado por la Unesco a sitios de «valor universal excepcional».

Este estatus, que comparte con otras universidades en el mundo, implica la responsabilidad de proteger el legado como «herencia común de toda la humanidad».

Los daños causados por la propia actividad humana, donde el graffiti con pintura en spray se erige como un enemigo silencioso, imponen una acción en múltiples frentes y mucho más en estos tiempos en los que la casa de estudios tiene un nuevo rostro, luego del trabajo que cumple la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV.

Se requieren acciones multidireccionales capaces de frenar los daños y evitar afectaciones futuras, apuntan expertos.

Historia y presente
Según la Convención de 1972, la protección de este legado requiere la cooperación nacional e internacional para evitar que sea dañado por desastres, guerras o negligencia. En el contexto de la UCV, arquitectos y especialistas coinciden en que la mayor preocupación son los denominados “daños antrópicos”, es decir, aquellos producidos o influenciados por el ser humano. Estos van desde acciones negligentes y omisiones, hasta actos malintencionados como el vandalismo, siendo las pintadas y los afiches un claro ejemplo de esta última categoría.

El arquitecto Eduardo Gil, en su análisis, subraya la naturaleza invasiva y dañina de los graffitis. “Los graffitis son muy dañinos porque penetran las superficies y después no hay forma de quitarlos sin agredirlas”, apunta.

Esta acción, a menudo vista como un acto de expresión, se convierte en un ilícito patrimonial al atentar contra la autenticidad e integridad de la obra de arte y arquitectura.

Daños invasivos
La preocupación se intensifica al recordar que el patrimonio universitario no solo está compuesto por estructuras, sino también por las icónicas obras de integración de las artes. Los muros, columnas y superficies de la Ciudad Universitaria, diseñados por Carlos Raúl Villanueva y adornados por maestros como Mateo Manaure, Oswaldo Vigas o Alirio Oramas, son agredidos con pintura en aerosol, “dejando cicatrices que son difíciles y costosas de revertir”, explican voces expertas en el tema.

El uso de pintura en spray representa un desafío técnico para la restauración ya que, a diferencia de las pinturas superficiales, los componentes químicos y pigmentos del aerosol pueden penetrar profundamente en el material poroso de las paredes y las obras de arte, haciendo que la remoción sea un proceso que a menudo implica una intervención agresiva sobre el sustrato original.

Gil rememora cómo a mediados de los años 80, antes de la declaratoria de Patrimonio, varias obras sufrieron graves daños por pegar afiches con «engrudos» y las consecuencias de las reconstrucciones inadecuadas que se hicieron para remediarlos.

Educación y vigilancia 
Las paredes pintadas añaden una capa de complejidad aún mayor a los trabajos de restauración que se hacen en la Universidad Central de Venezuela (UCV), pues la tinta del graffiti puede deteriorar la pátina original o la policromía, borrando de forma irreversible parte de la historia del sitio afectado.

Para los especialistas, los daños provenientes de estudiantes o personas ajenas a la comunidad que recurren a estas prácticas evidencian una “falta de conciencia sobre el valor incalculable del sitio”.

El arquitecto Lesmes Castañeda, aunque señala otros «agravios antrópicos» de índole institucional, enfatiza que cualquier daño a este patrimonio, ya sea por acción negligente o malintencionada, es un incumplimiento de la responsabilidad que recae sobre todos. Ante esta realidad, la comunidad universitaria, autoridades, profesores, obreros, y especialmente estudiantes, tiene un rol protagónico.

El Consejo de Preservación y Desarrollo (Copred) de la UCV, el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) y la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV trabajan en la conservación, pero su esfuerzo debe ser acompañado por la conciencia colectiva.

«Hay una naturaleza invasiva y dañina en los graffitis porque penetran las superficies y después no hay forma de quitarlos sin agredirlas”

Eduardo Gil. Arquitecto

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