La Comisión Presidencial para la Recuperación de la Universidad Central de Venezuela (UCV) con el apoyo de las autoridades y la comunidad universitaria está trabajando en la reparación de las pendientes y el cambio de las tuberías de agua servida y agua potable del edificio Trasbordo. Además se realizó la impermeabilización del techo.
El Ingeniero Civil, Daniel Marrero, explicó que este trabajo constó de cuatro etapas. La primera fue la remoción de todo el material que se encontraba en mal estado.
“Después colocamos una malla de poliéster con pintura blanca de manera transversal al edificio y luego repetimos el proceso pero con pintura roja de forma longitudinal, en el sentido de la caída del agua”, explicó Marrero. Se aplicó una última capa de Poliuretano Alifático que funciona como protector de la impermeabilización ante las acciones ambientales.
A juicio del ingeniero, este proceso beneficiará a miles de integrantes de la comunidad universitaria. “A pesar que Trasbordo no es un edificio que pertenezca al patrimonio, igual estamos recuperando los espacios para la comodidad de los estudiantes y los profesores que hacen vida acá. Para mí, como egresado ucevista, es un orgullo trabajar en la universidad y devolverle algo de lo que ella me dio”.
El edificio Trasbordo de la UCV fue construido en 1977 bajo el diseño creado por los arquitectos Henrique Hernández, Cesar Martín, Andrés Simón Herrera y María Teresa Novoa, integrantes del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la casa de estudios.
Se trataba de un edificio experimental y temporal que buscaba habilitar la gran necesidad de aulas existentes en la época. Por eso, se construyó en estructura metálica, a fin de levantarlo lo más rápido posible y desarmarlo con la misma facilidad, generando el menor volumen de escombros posible, ya que sus vigas y columnas de acero se pueden volver a fundir.
De igual forma, sus pisos y escaleras son panales de concreto prefabricados y de tamaño estándar para que su manufactura fuese rápida y económica. Además, las aulas fueron ventiladas mecánicamente (con aire acondicionado central).
Sin embargo, la edificación de cuatro pisos, 105 aulas y 40 salas de baño, construida en un terreno de 19.544 m2, aún persiste. De ser pensado como un “banco de aulas” de uso rotatorio (inherente a la noción de “trasbordo”) se pasó a su ocupación permanente por las Escuelas de Educación y de Administración y Contaduría. Esto, sumado al paso del tiempo y la falta de mantenimiento, trajo serias consecuencias en la infraestructura.
Es así como el gran conglomerado que forma parte de la comunidad universitaria apuesta al cuidado permanente de toda la Universidad Central de Venezuela en su conjunto.






