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Complejo de Piscinas UCV: belleza y funcionalidad inspiradora

Cuando se ideó la creación de la Universidad Central de Venezuela, el maestro Carlos Raúl Villanueva pensó no sólo en un campus universitario, sino en una gran ciudad dentro de la propia ciudad capital y donde hicieran sinergia el desarrollo intelectual, cultural y físico.

 

Su construcción inicio en el extremo sur del campus, con la ejecución de los primeros edificios que hoy albergan al Hospital Clínico Universitario, Medicina Tropical y el Instituto Anatomopatológico, donde predomina un esquema simétrico en sus formas.

 

Sin embargo, en medio de esa construcción se iniciaron con urgencia los trabajos para la creación del complejo deportivo de la Ciudad Universitaria, donde se disputarían los VIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, justa que se celebró en Caracas en enero de 1959 y donde Venezuela figuró de segundo en el medallero.

 

Con estas nuevas obras, Villanueva rompe el esquema simétrico inicial y presenta estructuras únicas y modernas, el Complejo de Piscinas (1958-1959) es un muestra de ello.

 

Esta estructura deportiva alberga una piscina olímpica y otra de salto, así como gimnasios, vestidores, servicios y áreas de apoyo, donde hoy hacen vida atletas del Centro Excursionista Universitario (CEU), esgrima, judo, taekwondo, karate-do, tenis de mesa, lucha, gimnasia rítmica, natación y polo acuático.

 

En este complejo, Villanueva utilizó la altura del techo para ventilar e iluminar todo el espacio, en una estructura donde muestra la maestría en el manejo de la forma en concreto al plantear las columnas de las en «L», técnica utilizada de igual forma en los pasillos que conectan a toda la universidad.

Volver al origen

Tras 64 años de creación, el Complejo de Piscinas de la UCV sufrió los vaivenes del tiempo y de la administración en su estructura, que puso en jaque el uso de sus espacios.

 

Hoy, el equipo de la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV continúa la restauración del Complejo, de la mano del arquitecto José Gregory Vertullo, y que lo concilia con el diseño original al devolverle el origen de la colorimetría, sus formas y usos a este espacio deportivo.

 

Vertullo sostuvo que fueron recuperados los vasos de la piscina, las plataformas de salto, se restituyó el acabado de la playa (compuesto por unas bandas en color verde y gris, que evitan el resplandor de la luz solar sobre la superficie). De igual forma, “se realizaron trabajos en todo el sistema electromecánico de las bombas de agua y los sistemas de los tubos que permiten el buen funcionamiento de las piscinas”.

 

El arquitecto también mostró los avances en la restauración de los vestidores y cuartos de baño, espacios necesarios para que los atletas acuáticos puedan desarrollar sus actividades de forma regular y que garantizan la norma higiénica del complejo, además de la seguridad de las pertenencias, permitiendo su buen funcionamiento a largo plazo.

 

“En los vestidores masculinos, los water fueron eliminados y los pasaron a la zona de la de las bañeras de inmersión, esta intervención fue muy agresiva porque demolieron todo; lo que hicimos fue reconstruir el diseño original, se hizo todo nuevo”, indicó Gregory Vertullo, quien además indicó que los lavamanos en el vestidor femenino se mantuvieron intactos pero los del masculinos desaparecieron y se hicieron replicas exactas de las originales en material resistente.

 

Otra circunstancia que afectó seriamente la estructura fue el hecho de que las piscinas estuvieron vacías. “Los vasos se llenan con más de 4 millones de litros de agua, que hacen un contrapeso a estas gradas; al estar vacías, generó un compromiso en la estructura y las tuberías del complejo”, confirmaron los ingenieros, quienes agregaron que todas esas irregularidades ya fueron reparadas.

Más de mil atletas para atender

La población deportiva que hace vida en el complejo de piscinas es hasta ahora incuantificable. Durante una consulta a la dirección de deporte de la UCV, desconocen el número exacto de atletas, pero se asegura que podría superar los miles sólo en este espacio.

 

Miguel Piña, entrenador del equipo de Polo Acuático de esta universidad, explicó que sólo en esa disciplina y la de natación atendían a más de 600 atletas antes de la pandemia.

 

“La dinámica socioeconómica, cultural y de vida del país ha tenido un cambio profundo en los últimos diez años y el que crea que la universidad es un ente aparte, está loco”, aseguró el instructor, quien se definió como “doliente enamorado” con 23 años de servicio en la universidad, atleta desde los 12 y dos veces licenciado de esta alma máter.

 

“El Complejo de Piscinas de la Universidad Central de Venezuela es un complejo como muy pocos en el continente, y me atrevo a decir que, en el mundo, esto hoy es una belleza, mira el piso como está, la piscina está impoluta, estoy seguro que pronto volveremos todos”, agregó el preparador.

 

Por su parte, Waleska Ojeda, entrenadora de Gimnasia Rítmica, declaró estar “súper agradecida” por los trabajos que están haciendo, no sólo aquí sino en toda en toda la universidad: “yo estudio medicina y también están arreglando bastante en todas facultades, en toda la universidad”.

 

Ojeda siente a la UCV como su casa y hay esperanza en su voz: “aquí me entrené desde los 6 años, aquí me formé y fui selección nacional”. La instructora está de regreso en la universidad para estudiar medicina y asumir, con tan sólo 21 años, la coordinación de Gimnasia Rítmica de la UCV.

 

El campus universitario es un laboratorio arquitectónico impresionante, que combina la belleza y la funcionalidad de una manera única e inspiradora, lo que le valió para ser declarada por UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2000, y donde los estudiantes pueden vivir experiencias especiales, con edificios diseñados para integrarse perfectamente en la ciudad jardín que la rodea y que fomenta la integración de las artes a la arquitectura.

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