La Casona Ibarra es una joya histórica de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ambas se custodian y crecen con los relatos del profesor Alberto Navas Blanco, quien ha escrito 23 libros sobre la fundación de la Ciudad Universitaria y la historia política del país.
Navas es historiador y doctor en Ciencias Políticas. También docente de la Escuela de Historia y del Doctorado de Ciencias Políticas de la UCV. Además, es profesor del Doctorado de Historia de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Y es, sobre todo, el cronista de la UCV. Él conoce cómo nació la primera universidad del país y recrea los sucesos históricos que van hilando una biografía imprescindible para comprender la cultura social y política de Venezuela. El historiador cuida y comparte la memoria de una de las cinco universidades que han sido declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El 22 de diciembre de 1721, el rey Felipe V firmó la cédula de elección de la Universidad Real y Pontificia, en Santiago de León de Caracas, como era llamada la ciudad capital en esa época. En 1725 fue inaugurada oficialmente y se comienzan a otorgar los primeros grados universitarios. Antes de ser la Real Universidad de Caracas, era el Colegio Seminario Santa Rosa de Lima, donde se impartían cátedras de Filosofía y Teología, pero no entregaban títulos universitarios.
El primer graduado en Filosofía se llamó Antonio de Tovar Ibáñez, quien estudió cuando era el Colegio Seminario de Santa Rosa de Lima.

La UCV y la transformación de Venezuela como república
El profesor Navas contextualiza la Venezuela del siglo XVIII y reflexiona sobre la trascendencia de la fundación de la Universidad Central de Venezuela:
El XVIII es el siglo máximo del periodo hispánico-provincial-venezolano, que lo llamaban antes colonial. Venezuela era una provincia, no una colonia. En el siglo XVIII ocurre un cambio de dinastía en España. Felipe V empieza a gobernar dentro de la familia de los Borbones, que también regían en Francia. Se convierten en una corporación monárquica europea y él es el primero, junto con sus ministros. Venezuela estaba ocupada prácticamente por el descuido de la corona española, los holandeses y los contrabandistas. Se llevaban el cacao, traficaban personas esclavizadas, quienes eran las autoridades se hacían los locos.
A partir de Felipe V y de los gobernadores que él fue designando se crearon instituciones centralizadoras, se empezó a construir Venezuela mucho antes de la Independencia. Lo primero fue la creación de la Universidad de Caracas, en 1721. Luego, en 1728, se creó la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. Estos hechos ya le van dando una unidad cultural y económica a la Provincia de Venezuela. Todo esto permitió cierto progreso y también la eliminación del contrabando holandés.
Desde estos sucesos históricos, Navas argumenta que la creación de la universidad es un antecedente y una causa de la república y de la independencia. Relata que la mayoría de los próceres civiles, que fueron los primeros próceres, antes que los militares, fueron universitarios. Francisco de Miranda estudió en la universidad, al igual que Juan Germán Roscio, José Mario Vázquez, Fermín Paul, entre otros. Ellos fueron firmantes del acta de independencia, todos eran universitarios o regidores del ayuntamiento.
Construir una reflexión histórica y complejizarla es tentar a la osadía. La fundación de la Universidad Central de Venezuela está dentro del ADN de la evolución de la nación como república. Existe un valor histórico e identitario que se percibe en la arquitectura, el arte, el paisaje y el urbanismo de la universidad, que ha sembrado la semilla del conocimiento y la libertad a tantísimas generaciones.
Orgullo por la antigüedad y presente patrimonial
La UCV fue declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 2000. En diciembre de esta año se cumplirán 25 años de esta declaratoria. El profesor Navas piensa en las razones que hacen que trascienda como valor patrimonial y apela a la antigüedad. Son tres siglos de fundación. “La Universidad Central de Venezuela es la institución más antigua del país, junto con la Iglesia y el ayuntamiento”.
El cronista nombra a Carlos Raúl Villanueva y menciona lo que logró el genio de la arquitectura en el campus universitario. “La UCV es un sistema de integración de la arquitectura, las artes, la pintura, la escultura y hasta la música, como lo es la Sala de Conciertos en el Aula Magna, por ejemplo. Aquí se integran una cantidad de factores que muy pocas universidades poseen”.
El presente patrimonial debe movilizar voluntades, esfuerzos, acciones, retos y logros para preservar la gran infraestructura universitaria. El historiador piensa que, a pesar de las adversidades, la universidad sigue presente, egresando profesionales.
“La UCV es un ente fundamental para la existencia del país, como son las escuelas primarias y secundarias. La universidad no se puede parar y debe seguir formando profesionales. Sin la universidad se acaba la república”.
