Hoy se celebra el Día Nacional del Estudiante Venezolano, fecha que tiene su origen en un capítulo crucial de la historia contemporánea nacional: la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1957. Esta celebración honra la valentía de los jóvenes que se alzaron por la democracia y cuya acción fue fundamental para el cambio político del país.
El contexto de una dictadura
Venezuela, años 50. El país estaba bajo el gobierno militar de Marcos Pérez Jiménez, caracterizado por la censura, la represión y la falta de libertades fundamentales. Aunque existía un aparente progreso, marcado por la ejecución de grandes obras de infraestructura, se suprimían los derechos ciudadanos y se perseguía cualquier voz opositora.
La tensión política alcanzó su punto máximo a finales de 1957, cuando el gobierno anunció la realización de un plebiscito para legitimar su permanencia en el poder. Este mecanismo, considerado fraudulento por amplios sectores de la sociedad, fue la chispa que encendió la protesta organizada.
El 21 de noviembre de 1957
La huelga no comenzó en las universidades, sino en las aulas de los liceos. Estudiantes de planteles emblemáticos como el Fermín Toro, el Juan Vicente González y el Andrés Bello iniciaron movilizaciones. Pronto, su ejemplo fue seguido por los universitarios.
Ese 21 de noviembre, estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) se declararon en huelga. En un acto de desafío simbólico, los alumnos de la UCAB quemaron públicamente la Ley Electoral y un retrato de Pérez Jiménez. Repartieron volantes y comunicados, extendiendo la protesta a otras casas de estudio.
La respuesta del régimen fue inmediata y brutal. La Seguridad Nacional, policía política del gobierno, tomó los recintos universitarios, apresó a numerosos estudiantes y cerró los centros de educación superior. “No fueron veinte o treinta buenos estudiantes alzados, fueron más de cuatrocientos, siendo apresados y torturados no menos de doscientos cincuenta y, en aquel entonces, era mucho decir. Siempre hablamos de los que más trascendieron en la subsiguiente vida partidista venezolana (Guillermo Meneses, Miguel Otero Silva, Felipe Massiani, Antonio Arráiz, Agustín Valdiviezo, Juan Oropeza, Isaac Pardo, Rodolfo Quintero, Juan Bautista Fuenmayor, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Raúl Leoni, Juan José Palacios, Francisco Rivas Lázaro, Fidel Rontondaro, Andrés Eloy Blanco, Rafael Vegas, Humberto Tejera, Pío Tamayo, Edmundo Fernández, Germán Suárez Flamerich, Miguel Acosta Saignes, Germán Tortosa, entre otros casi doscientos confinados en el castillo de Puerto Cabello), pero poco hablamos de los estudiantes más “peligrosos” por sus cualidades inobjetables (Pedro Juliac, Rafael Chirinos, Ricardo Razetti, Antonio Sánchez Pacheco, Antonio Anzola Carrillo, Clemente Parparcén, Eduardo Celis Sauné, Enrique García Maldonado, Guillermo López Gallegos, José Antonio Marturet e Inocente Palacios, que fueron encerrados y brutalmente tratados en el presidio de Palenque)”, recuerda en su blog el profesor Samuel Scarpato.
Sin embargo, la represión no pudo sofocar el movimiento. En su libro Los últimos días de Pérez Jiménez, el dirigente comunista Diego Salazar Luongo dejó plasmado su recuerdo de la fecha: “Lo habíamos logrado, la huelga era un acontecimiento de trascendencia. La noticia volaba a todas partes: ‘Los estudiantes se alzaron’. El estudiantado ―como en otras épocas― se convertía en nervio impulsor, en detonante de toda una gesta”.
El desenlace y el nacimiento de una efeméride
La huelga estudiantil del 21 de noviembre de 1957 fue uno de los detonantes clave que aceleraron la caída de la dictadura. Menos de dos meses después, el 23 de enero de 1958, Pérez Jiménez huiría del país.
Con la instauración de un nuevo gobierno, no se olvidó el aporte de los jóvenes. El 21 de noviembre de 1958, la Junta de Gobierno de la República de Venezuela emitió el Decreto 436, publicado en la Gaceta Oficial N° 25.818, que estableció oficialmente la celebración del “Día del Estudiante” cada 21 de noviembre. El decreto reconocía que los estudiantes habían iniciado “la última etapa de la resistencia del pueblo venezolano contra el régimen depuesto”.
Legado y evolución
Esta fecha se mantuvo como un recordatorio del poder de la juventud organizada. En 2021, el presidente Nicolás Maduro emitió el Decreto 4.518, que convierte la conmemoración en el “Día Nacional del Estudiante Venezolano”.
Hoy, más de seis décadas después, el 21 de noviembre sigue siendo una fecha para reflexionar. Recuerda que hubo una generación de jóvenes que, en un momento crucial, asumió con convicción la defensa de la libertad y la democracia y, con su acción, cambió el rumbo del país.
