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4-F: en la UCV algo se sabe

Hay quienes perciben un fragmento de electricidad en el ambiente, poco antes de la explosión. En noviembre de 1991, tres voces de sectores distintos, avizoran el conflicto. Carlos Andrés Pérez sigue empeñado en su política económica neoliberal, mientras el país camina apesadumbrado aún con las heridas latentes sufridas durante “El Caracazo”.

Ese penúltimo mes del año 91 la prensa registra las alertas sobre un conflicto de gran impacto. El intelectual Arturo Uslar Pietri, asegura que “la corrupción generalizada y la pobreza podrían provocar un golpe”. José Vicente Rangel, periodista y dirigente político cree que “podía surgir un golpe, como producto del descontento de sectores militares o de estudiantes”, mientras el Monseñor Mario Moronta dice a la prensa que, en su opinión “estamos caminando sobre un polvorín” 1.

Dos meses más tarde, el 2 de febrero de 1992, el entonces diputado Teodoro Petkoff, en una intervención de condena a la actuación policial del gobierno dice que las “redadas” aplicadas por la policía, son un atentado contra los Derechos Humanos, y agrega que la “Ley de Vagos y Maleantes, establece la insólita facultad del Poder Ejecutivo de condenar sin juicio ni derecho a la defensa al indiciado” 2.

Señales, algo se avecina

Varios sectores de dentro y fuera del país han acusado violaciones constantes a los Derechos Humanos. Incluso el gobierno de Estados Unidos, hasta el momento aliado de CAP, envía al Congreso, por intermedio del Departamento de Estado, un informe en el que “señala que en Venezuela se violan los Derechos Humanos” 3.

No se trata de un ataque político contra el gobierno de turno, solamente. Un par de semanas antes, se registra uno de estos episodios al amparo de la Ley de Vagos y Maleantes. Mientras los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) preparan una movilización para conmemorar el “23 de enero”, ocurre un allanamiento velado al recinto universitario.

El día 22 de enero de 1992, y aunque los dirigentes estudiantiles habían sido alertados, un grupo de efectivos de la Policía Metropolitana (PM) y de la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), camuflados en un camión cava 350, ingresan a la UCV y capturan, en la “puerta Tamanaco”, a un grupo de estudiantes. Dirigentes de la época recuerdan el evento como “el camión de troya”.

Dentro de la UCV

Las autoridades policiales y de inteligencia intentan ubicar en la UCV, los hilos que les permitan juntar los cabos de una historia de la que se rumorea en algunos sectores del país. No pisan en vano, cuando hurgan dentro del movimiento estudiantil ucevista vinculado a la izquierda, según este recuento:

“Róger Bastardo, militante de la Corriente Histórico Social (CHS), narra que la tarde del 3 de febrero (El día previo a la rebelión militar encabezada por el Comandante Hugo Chávez Frías), se presentó en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Carlos Lanz, líder de CHS y veterano militante revolucionario; este convocó a una reunión de emergencia en la Escuela de Filosofía a la que asistieron: Luis Villafaña, Edgar Pérez (El Gordo), el mismo Bastardo, entre otros, y luego de una larga discusión por la desconfianza que generaba articular cualquier acción con miembros de las Fuerzas Armadas Nacionales que habían masacrado al pueblo hacía apenas dos años, Lanz logra convencer a los asistentes con el argumento de que Kléber Ramírez era el enlace con los militares” 4.

Pero será el 4 de febrero de 1992 (4-F), cuando se producirá el estallido de toda la presión que acumuló el segundo gobierno de CAP. Una rebelión militar intenta derrocar a CAP. Es un movimiento simultáneo denominado “Operación Zamora”, ejecuta acciones de control militar de instancias del poder político en los estados Zulia, Carabobo, Lara, Aragua, Miranda y el Distrito Capital.

La historia es bien conocida. Una derrota militar que se transforma en una victoria política con el breve discurso del Comandante Chávez:

“…lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros aquí en Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor. Así que oigan mis palabras. Oigan al comandante Chávez, quien les lanza este mensaje para que, por favor, reflexionen y depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos. Compañeros: Oigan este mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, les agradezco su valentía, su desprendimiento, y yo, ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias”.

Para el académico Lionel Muñoz, Director del Instituto de Estudios Hispanoamericanos de la UCV, en el 4-F participaron sectores de la UCV que estaban vinculados a la militancia política de  izquierda. No obstante, y “en estricto rigor, el 4 de febrero sorprendió en la universidad, así como a todo el país o a la inmensa mayoría del país. Por supuesto que las clases se suspendieron por esa semana, porque hay que recordar que entró en vigencia la suspensión de las garantías constitucionales y eso fue motivo de temor en ciertos sectores de la comunidad universitaria”.

La irrupción de la figura del Comandante Chávez en la escena política no pasó desapercibida para la comunidad universitaria, recuerda Muñoz.

“Como en todo el país, en la universidad hubo variedad de opiniones. Por un lado el advenimiento de la figura de Chávez fue recibida como la de un nuevo liderazgo; y por otra parte también hubo un grueso de la comunidad académica que cuestionó y rechazó lo sucedido”. Pero no fue indiferente para nadie.

Después del 4-F, la UCV continuó siendo “un foco de conspiración contra el gobierno de CAP”, indica Jesús Arteaga.

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Notas:

  1. MANIGLIA T, CARVAJAL I. 2011. Cronología de una implosión La década final de la IV República, 2da Edición.Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información. Dirección de Comunicaciones Presidenciales. Caracas. P. 103.
  2. Íbidem.
  3. Íbidem.
  4. ARTEAGA J. 2022. “Los invisibles de la Operación Zamora”. Versión digital disponible en: https://www.resolver.se/2022/02/los-invisibles-de-la-operacion-zamora/.
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